Y así deberíamos estar juntos

marzo 29th, 2017 by JSanchez | No Comments »

Mar de Ozono III: La Carta

Hola mi amor, mi vida.
Siento ser yo otra vez quien te escriba,
pero estas palabras nunca podría decirlas,
aún menos intentarlo con saliva.

Hace tan poco que hemos hablado,
como siempre, como cada día.
Siempre estás y has estado ahí,
escuchando cada pizca que sentía.

Nadie planea este tipo de despedidas.
Hemos compartido tanto,
tanto que me decías,
tantas penas y alegrías.

Te he hablado siempre de él,
del amor de mi vida.
Ese que siempre alegraba mis días,
El que siempre me hacía feliz
sólo con su compañía.

Perdón si te cansaba todo lo que repetía,
Te mentí y no estuvo bien,
pero fueron dulces mentiras.
Nunca me arriesgué a perder tu amistad,
todo lo que desde niños me daba tu compañía.

¿Recuerdas nuestro paseo por el muelle?
Aquí tengo las fotos de ese día.
Me cogiste porque pensabas que me caía.
En ese momento supe que te quería.

Desde entonces ha sido todo una agonía.
Quererte en cada momento como parte de mi vida,
y sin atreverme a decirte la verdad.
Que el chico que me hacía reir y llorar,
no existía,
y que tu llenabas mi pecho de alegría.

Sé que siempre me viste como tu amiga,
tu mejor amiga.
Sé que tarde o temprano conseguirás a esa chica,
y serás muy feliz junto a ella.
Y si no es así,
piensa que el amor es como un ave rapaz,
que volando viene,
caza cuando menos lo esperas,
y volando se va.
Dejando su mensaje.

Quiero que sepas que te quiero,
que con esta carta te doy mi corazón,
porque dárselo a otro no puedo.
Que llevo mucho tiempo sufriendo por todo esto,
y no puedo obligarte a sentir lo que yo siento.

Sé que no entenderás mi decisión,
mis ganas de volar, de escapar,
huir de un mundo cruel como el nuestro.
Que si te lo cuento te pierdo,
y si no lo hago nunca te tengo.

Me despido de ti y de tu vida,
y quiero que hagas tu lo mismo conmigo.

Cuando la flor dejes caer sobre mi lecho,
como la lágrima que caiga de tus ojos,
será la última que dejes que caiga.
El último invierno, el último día de frio en tu vida.
Aunque hayan pasado años,
sabrás que ha llegado el momento de decirme adiós.
Como mi voz despidiéndose con un susurro,
como el momento en el que un ángel me recogió de tus brazos.
En ese momento estaré yo ahí para cogerte,
y que no vuelvas a caer,
y que no vuelvas a llorar.
Porque yo llevaré ese dolor que siempre llevas a cuestas,
y tendrás la paz y el amor que mereces,
conmigo, y con ella.

JAVIER SANCHEZ LOBATO
04-04-2016

abril 4th, 2016 by JSanchez | No Comments »

El Estandarte

La ventaja de estar tumbado,
es sentir el cobijo del suelo,
el tropiezo que no tropieza con piedra alguna,
un bote anclado en una laguna.

Estarlo a tu lado es algo distinto.
Quizás sentir la libertad del cielo,
el salto esquiva del camino,
la indiferencia del destino.

Que no llegue la madrugada,
que a las cuatro llega el destierro.
Dormir acurrucado en tu portal,
arropando el frio del quiero y no puedo.

Luego llego a una casa,
que no es tuya, ni mia, ni de nadie.
Y no se me pasa,
esa sensación de ser alguien,
todo eso que das y no das,
porque no es tuyo, ni mio, ni de nadie.

Así que vuelvo a bajar de nuevo a la calle,
y és un completo desastre,
con caras y voces que vienen y van,
y que no van a ninguna parte.

Y yo sin dejar de buscar,
y tu sin querer encontrarme.

Hay una parte de ti y de mi,
que se entienden y no se entienden,
que se quieren y se odian como antes,
como el sudor a la camiseta de la vergüenza,
como la llave de luz al pasillo,
como la puerta entornada al amante prohibido.

Y yo lo escribo porque no lo olvido,
cada detalle, cada razón y cada motivo.
Cada parte de un corazón arrepentido,
que se empeña en preguntarme siempre por ti,
y yo intentándolo convencer de que te olvide,
y el sabiendo que tampoco yo estoy convencido.

Dime como le cuento que te he perdido,
como las llaves del portal de mi destino,
donde bajaba a pasear contigo,
y donde he muerto tantas veces de frio.

Y tu pensando que duermo tan lejos de ti,
y yo pensando que duermo contigo.

Tienes razón cuando dices que no podemos ser amigos,
que a un amigo se le habla de desamor,
y yo hablarte sin quererte no puedo,
ni quererte sin hablarte por supuesto.

Piensa en aquella vez que te paraste a pensar mi,
en cada rinconcito de mi cuerpo.
Yo también estaba pensando en ti,
en cada rinconcito de tu cuerpo.

Dime como le digo que caminar no puedo,
que si lo intento con cada piedra tropiezo,
y de morros caigo rendido al suelo,
como cayó la esperanza,
la suya y la mía,
por tu regreso.

Por eso vuelvo de nuevo a esa casa,
y es un completo desastre,
con la cara y el cuerpo de un don nadie.
La cara deshecha y sin ganas de hablar,
y el cuerpo con ganas de volver a la calle.

Y tu sin dejar de llorar,
y yo sin poder abrazarte.

Quiero que vuelvas a bajar a ese portal,
y mires a cada lado de la calle.

Quiero que sepas que estaré alli,
aunque no veas a nadie.

Y tu sin dejar de mirar,
y yo sin dejar de mirarte.

Si amar es la reverencia,
que nuestro amor sea el estandarte.

Javier Sánchez Lobato
28-12-2015

diciembre 29th, 2015 by JSanchez | No Comments »